¿Siempre buscando las gafas, o peor aún, perdiéndolas del todo? Con unas rutinas sencillas las pierdes con menos frecuencia y, para lo peor, te aseguras de que vuelvan a ti.
Deja siempre las gafas en el mismo sitio: una bandeja en la entrada, un lugar fijo en la mesilla. Las costumbres fijas te ahorran la mayor parte de la búsqueda.
Cuando salgas, guarda siempre las gafas en el estuche en lugar de dejarlas sueltas en el bolso. Así proteges los cristales y las gafas son más fáciles de encontrar.
¿Las has extraviado? Repasa los últimos lugares: baño, escritorio, bolsillos de la chaqueta, entre los cojines del sofá, el coche. Las gafas se cuelan fácilmente en ranuras y bajo los papeles.
Un cordón mantiene las gafas pegadas al cuerpo, ideal para las gafas de lectura que se ponen y se quitan constantemente. Así nunca quedan tiradas en cualquier sitio.
Unas segundas gafas o las antiguas como repuesto cubren la pérdida hasta que llegan las nuevas. Guárdalas en un sitio fijo y conocido.
Ten a mano tu graduación. Con los valores actuales, la reposición es rápida. Pregunta también a tu óptico por las condiciones para unas segundas gafas.
Pon un colgante QR de Bee-ID en el estuche. Si te dejas las gafas con el estuche, quien las encuentre escanea el código y te contacta de forma anónima, sin app y sin que tus datos queden a la vista.
Un colgante QR en el estuche y quien las encuentre te contacta al instante y de forma anónima, sin que tus datos queden a la vista.
Proteger las gafas